Aitor Salazar Comet
Consulta de Psicología

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¿Qué es la terapia breve?

¿Por qué una psicoterapia breve más corta y no una psicoterapia más larga?

Esta pregunta probablemente resulte ociosa desde el punto de vista de un consultante, puesto que normalmente las personas queremos resolver nuestro malestar, sea “físico” o “mental”, lo antes posible. Y también tiene fácil respuesta desde la perspectiva de un gestor, que como es lógico desea optimizar sus recursos.

Para nosotros, acortar una psicoterapia consiste sobre todo en hacer un menor número de sesiones y/o en celebrar las sesiones a lo largo de un período de tiempo menor. También puede implicar hacer sesiones de menor duración, aunque en general preferimos alargar un poco las sesiones si con ello conseguimos reducir el número de las mismas.

Pero, cuando hablamos de acortar la psicoterapia, nos referimos en realidad a tratar de hacerla lo más corta posible. En otras palabras, no entendemos que necesariamente todas las terapias deban tener una duración igualmente reducida. Por supuesto cada caso es diferente, con lo que habrá terapias que puedan cerrarse con tan sólo unas pocas entrevistas, o incluso con una sola, mientras que en otras ocasiones serán necesarias varias decenas de sesiones.

Habrá consultantes que prefieran, o problemáticas que exijan, tener una serie intensa de bastantes sesiones muy seguidas a lo largo de un par de semanas, y otros para los que funcione mejor tener unas pocas entrevistas distribuidas a lo largo de varios mese o incluso años.

La duración total de la intervención en el tiempo, el número de sesiones y el espacio entre sesiones dependen, entre otros factores, de las preferencias teóricas de los terapeutas, de la naturaleza de los programas que apliquen, del tipo de problemáticas que estén tratando y de las características y preferencias de los propios consultantes.

Ahora bien, lo que planteamos es que, dentro de esta gran variabilidad, es conveniente y positivo que la intervención se haga lo más corta que las circunstancias permitan. En otras palabras, si podemos tener cuatro sesiones en vez de cinco, o si la psicoterapia se prolonga durante ocho meses en vez de durante nueve, o si en vez de treinta sesiones se celebran veinte, estaremos produciendo un beneficio considerable a nuestros consultantes.

Una matización más. Cuando hablamos de acortar la psicoterapia y de hacerla lo más breve que sea posible, estamos hablando también de que el acortamiento de la intervención no debe suponer una merma de su eficacia. Más bien al contrario, entendemos las técnicas para acortar la psicoterapia como una forma de aumentar la eficacia de la misma, o al menos, de conseguir que se produzcan antes los efectos terapéuticos beneficiosos. Desde nuestra perspectiva, hacer un esfuerzo constante y deliberado por que los consultantes recuperen cuanto antes su propia competencia no es sólo una estrategia para que la psicoterapia no se prolongue en el tiempo, sino también una manera de hacer la intervención más exitosa.

Acortar la psicoterapia tiene indudables ventajas de tipo económico, pero es ante todo una opción que obedece a motivaciones clínicas y , en última instancia, éticas.

Éstos nos parecen algunos de los principales argumentos a favor de la brevedad del tratamiento:

  • Desde el punto de vista de los consultantes, acortar la terapia supone sobre todo acortar su sufrimiento, no prolongar innecesariamente la ansiedad y la angustia que se asocia a casi cualquier problema psicosocial. Por otra parte, una terapia más breve implica que los consultantes resuelvan o manejen antes sus problemas, lo que se traduce a menudo en que recuperan antes un funcionamiento satisfactorio en el ámbito personal, familiar o laboral. Por tanto, una terapia más breve implica tanto padecer durante menos tiempo los problemas que la motivan, como que se perturbe durante un periodo de tiempo más corto el funcionamiento de las personas en otras áreas de su vida.

    Finalmente, para el consultante una psicoterapia más corta supone también un gasto menor, en dinero, en tiempo, o en ambas cosas.

  • Desde nuestro punto de vista como terapeutas, entendemos que acortar una psicoterapia permite que los consultantes recuperen antes su competencia personal, que restablezcan antes su capacidad de funcionar autónomamente y sin la ayuda de un experto externo. Suscribimos el punto de vista de que la psicoterapia es, ante todo, un proceso mediante el cual una(s) persona(s) desmoralizada(s) por sus problemas recupera su competencia en el control o resolución de los mismos.

    En este sentido, la brevedad de la intervención contribuye de modo notable a conseguir este objetivo.

  • Desde el punto de vista de la gestión de recursos, acortar las intervenciones permite atender una demanda mayor y aprovechar mejor los recursos profesionales existentes. De ahí la importancia que en los últimos años se está dando, no sólo a la eficacia de los tratamientos, sino también a su eficiencia.

Mark Beyebach. 24 ideas para una psicoterapia breve. Ed. Herder. 2006