PSICOTRAMPAS DE LA ACCION (II)

Psicotrampas

Con este artículo finalizamos la serie de escritos con lo que he intentado explicar las psicotrampas, que a base de repetir se pueden transformar en patológicas. Como hemos visto existen 2 tipos de psicotrampas: la del pensamiento y las de la acción. Este artículo tratará sobre las últimas psicotrampas de la acción, no explicadas anteriormente.

  • 5.-El aplazamiento

    La tendencia a posponer situaciones temidas o molestas es parecida a la evitación y a la renuncia. Sin embargo, si se analiza con atención, este guion funciona de forma muy diferente.

    El aplazamiento, en efecto, es una estrategia más sutil: ni renuncio ni evito, pero me digo a mí mismo: “Lo haré más tarde o mañana, en el futuro”. Pero, antes o después, el truco se desvela y, de pronto, cuando ya no nos queda otra que enfrentarnos a ciertas situaciones, nos damos cuenta de forma dramática de insano que es el autoengaño en el que hemos caído.

    Un koan japonés afirma: “La disposición a postergar anula la voluntad y hace medroso al hombre”.

  • 6.- La ayuda que daña

    Pedir ayuda cuando se tienen dificultades es un acto de humildad; equivale a admitir nuestras limitaciones y, si recibimos la ayuda correcta, nos permite aprender a superarlas. Sin embargo, pretender que alguien nos sustituya confirma y refuerza nuestra incapacidad. Que el protector de turno nos salve nos dará seguridad, pero a la vez alimentará nuestra sensación de inseguridad.

    "El protector se siente reafirmado e importante por parte del protegido, quien a su vez se siente amado y salvado.

  • 7.- Defenderse de forma preventiva

    Hemos de tener en cuenta que desconfiar hasta el punto de defendernos como precaución para poder resguardarnos de grandes desilusiones es, ante todo, un acto comunicativo muy potente en la relación con la otra persona, en la que suscitamos una desconfianza semejante.

    Si nos defendemos de forma preventiva, la otra persona hará lo mismo con nosotros. Como un bumerán, la defensa preventiva se vuelve en nuestra contra.

  • 8.- Socializarlo todo

    Hay condiciones en las que hablar y socializar nuestras emociones se convierte incluso en algo patógeno, como en el caso de los miedos y de las obsesiones patológicas: hablar de ellos y hacer que alguien nos escuche confirma la validez de nuestras percepciones y convicciones patógenas, y las alimenta.


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